¿Por qué consultoría? | No imaginas todo lo que te puede aportar trabajar en consultoría

Actualizado: 20 de sep de 2020


Trabajar en consultoría…¿qué es un consultor? ¿qué me puede aportar? ¿merece la pena? ¿qué significa ser un consultor?


Estoy convencido que todo recién graduado universitario se ha hecho alguna vez estas preguntas. A parte del “glamour” que te pueda dar trabajar en una consultora estratégica, en una de las Big 4 o alguna consultora digital puntera, el motivo principal para trabajar en consultoría es la enorme oportunidad de aprender que te permite.


Según la Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC) la industria creció un 5,9% durante el año 2019. De hecho, lleva en crecimiento continuo durante los últimos años. Así que parece que es un sector que si merece la pena y en el que se puede crecer. Pero…¿por qué trabajar en consultoría y qué me puede aportar? ¿qué significa ser un consultor?

  • Si no te interesa aprender continuamente, puede que consultoría no sea para ti

  • Si no buscas retos y prefieres no reinventarte, puede que ser un consultor no sea para ti

  • Si no quieres pensar y cuestionarte el trabajo, puede que consultoría no sea para ti


Muchas otras industrias ofrecen oportunidades buenísimas y también te permiten aprender. Pero en consultoría la curva es casi vertical, las oportunidades mayores, y la enseñanza difícilmente igualable. Esto es lo que hace el trabajo como consultor tan enriquecedor.


Si sigues interesado vamos a ver en detalle ¿por qué merece la pena ser un consultor?



1) Oportunidad de crecimiento


Uno de los objetivos principales de la consultoría es resolver problemas para nuestros clientes. Para poder resolverlos tenemos que pensar a futuro. El trabajo como consultor implica leer, aprender, formarnos y estar en continuo crecimiento. De hecho, gracias a la frecuencia de cambio de proyecto hará que no dejes de aprender.

  • En tu primer día de proyecto te faltarán muchos conocimientos y tendrás que ponerte al día, esto te hará crecer.

  • Cuando hagas tu primera presentación cometerás errores y tendrás que aprender rápido para la próxima vez, esto te hará crecer.

  • Cada vez que cambies de proyecto (suele ser cada 3, 6, 12 meses) volverás a ser “nuevo”. Nuevo equipo, nuevo cliente, e incluso puede que nueva industria. Tendrás que adaptarte rápido, y esto te hará crecer.

Además, para todos aquellos que quieran ser un consultor “top performers” siempre hay gerentes o socios con necesidad de ayuda para propuestas, enfoques comerciales o desarrollar nuevas soluciones para poder seguir creciendo y hacer de tu trabajo como consultor más completo.



2) Nivel de responsabilidad


En consultoría no hay tiempo que perder. Necesitas ser capaz de coger el testigo rápido y echar a correr.


Muchos proyectos en consultoría te permiten una exposición y una responsabilidad muy superior a la de tus homólogos por edad y experiencia profesional. Es muy frecuente en consultoría presentar a comités de dirección con cierto “seniority” muy pronto en la carrera. Tal vez no lideres la presentación pero seguro que estarás presente observando y aprendiendo.


A medida que creces en consultoría, más visible es esta diferencia. Es común ver a gerentes tratar con directores financieros de multinacionales con cierta frecuencia.


Además, para aquellos que quieren llegar más lejos, siempre puedes ofrecerte y pedir más responsabilidad. Normalmente en consultoría tú pones el límite a la responsabilidad que quieres.



3) Talento del equipo


Puesto que las oportunidades de crecimiento son enormes y el nivel de responsabilidad es alto, la consultoría es conocida por contar con equipos con mucho talento.


Personas con una alta capacidad analítica, buenas habilidades de comunicación, y sobre todo, una gran disposición para el trabajo en equipo. Esto hace que trabajar en consultoría sea tan enriquecedor, puesto que trabajar con gente buena ayuda en tu crecimiento.



4) Verticalidad en el aprendizaje


Como te habrás imaginado, la combinación de crecimiento + responsabilidad + talento, hace que la curva de aprendizaje en consultoría sea prácticamente vertical.


Para poder dar un buen servicio a nuestros clientes los consultores debemos ser esponjas. Aprender rápido y aprender de diversos temas. De hecho, en consultoría es normal convertirse en experto de un tema nuevo en tiempo récord.


Además, la frecuencia de cambio de proyectos requiere esta capacidad de aprendizaje acelerado. Esta es una de las habilidades más importantes para poder ser un gran consultor, tener una alta capacidad de aprendizaje y adaptación.



5) Red de contactos


La media de edad en consultoría es relativamente baja. Esto hace que tus compañeros de equipo o las personas con las que entras a trabajar el primer día se conviertan en amigos y contactos duraderos.


Además, debido a la naturaleza colaborativa de la consultoría es común trabajar con otras líneas de negocio. Participar en una propuesta con el equipo digital, de industria, de desarrollos, etc. Esto logrará que conozcas a muchas personas y que con el tiempo crees una tupida red de contactos a la que ayudar, y en la que te puedas apoyar.



6) Innovación


Para poder aportar valor a nuestros clientes debemos ser multidisciplinares, tener conocimientos en muchas áreas para poder ayudar mejor a nuestros clientes, estar al día en las últimas novedades tecnológicas y del sector, hablar con gurús de la industria, y sobre todo tener una alta visión estratégica.


¿Qué quiere decir esto?


Quiere decir que gracias al conocimiento del sector en el que trabajamos y de otras muchas áreas, podemos pensar cómo será el futuro de nuestro cliente. ¿Qué nuevas necesidades tendrá el sector? ¿Qué nueva tecnología podrá cambiar la industria?


Y esto se resume en ser capaces de innovar. Buscar nuevas maneras de hacer el trabajo del día a día, probar nuevas tecnologías en los procesos del cliente, proponer cambios en la estrategia del proyecto para acomodarse a cambios en la industria, cuestionarse el trabajo e innovar.



7) Habilidades desarrolladas


Por último, lo más valorado por los clientes es el amplio abanico de habilidades, sobre todo las habilidades “blandas” (soft skills), con las que cuentan los consultores. Para ser un gran consultor no vale únicamente con una mente analítica y una alta capacidad para resolver problemas. Un gran consultor debe además, escuchar, ser empático, flexible, pragmático, resistente, perseverante, amable, buen comunicador, proactivo, y mil habilidades más.


Al final, para resolver problemas nuevos, situaciones complejas y poder aportar soluciones útiles a nuestros clientes, debemos ser como una navaja suiza. Ser capaces de enfrentarnos a cualquier situación y resolverla con éxito.


Es común que tras varios años en consultoría muchos clientes quieran contratar a consultores debido al talento de estas personas y sobre todo las habilidades desarrolladas.



Si te interesa saber más sobre trabajar en consultoría y cómo evitar ciertos errores te invito a que leas:


Si todavía quieres más, y quieres conocer más a fondo qué es realmente trabajar en consultoría y qué hace exactamente un consultor, publicaré en los próximos meses un manual detallado sobre la consultoría, incluirá:

  • Tipos de consultoras

  • La carrera dentro de esas consultoras

  • Tipos de proyectos en consultoría

¡Y mucho más!


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